Las pequeñas cosas
Nunca recordamos el valor económico de un regalo. Recordamos quién nos lo entregó.
Con el paso de los años olvidamos fechas, lugares e incluso conversaciones. Pero seguimos recordando la emoción de sentirnos vistos, cuidados o sorprendidos cuando menos lo esperábamos.
Quizá por eso los vínculos no se construyen con grandes demostraciones, sino con pequeños gestos repetidos con cariño.
Porque, al final, las pequeñas cosas son las que terminan ocupando el lugar más grande en la memoria.
— Casa Dāna